sábado, 17 de agosto de 2013

Sara, una joven con tan sólo 15 años se convierte en nuestra primera visitante.

Sara con tan sólo 15 años, es la primera persona que viene a convivir con nosotros/as durante ocho días, una joven atrevida que viajó desde Las Rozas (Madrid) para conocer nuestro proyecto, pasar unos días en compañía y estar con su familia. Sí, porque además de formar parte de nuestra familia, esta intrépida y aventurera chavala, que lo mismo te hace unas tortillitas de camarones, que te pinta un cuadro o te interpreta una pieza en el piano de su compositor favorito Yann Tiersen, también es una enamorada de los deportes: fútbol, voleibol, ciclismo, atletismo, y no para verlo en televisión sino para practicarlos.

Durante esta estancia, Sara se encargará de ayudar, colaborar, aprender, divertirse y estudiar, nuestro espacio en comunidad y familia es un marco incomparable para no aburrirse, formarse y divertirse, además de degustar unos platos gustosos y ecológicos, y nuestros maravillosos zumos refrescantes.

Hoy, sábado 17 de agosto hemos disfrutado de un paseo en bicicleta desde nuestra sede hasta el puente del Río Pudio y la Hacienda Torre Quemada.

En primer lugar fuimos a llenar nuestros neumáticos, y disfrutamos de las antigüedades que a modo de museo se exponen para deleite de los visitantes; aperos de labranza, básculas, utensilios de cocina, bombas de agua manuales, etc.


A continuación, nos dirigimos hacia el puente del río Pudio a su paso por la localidad de Mairena del Aljarafe, después de serpentear entre olivos, y por la linde izquierda de la rivera de dicho río. Al llegar al puente, nos encontramos con un paisano que se disponía a limpiar higos chumbos, esos frutos envueltos en una piel fuerte y pinchosa, que sólo aquellas personas mañosas y curtidas en las artes del campo, saben extraer de la mata sin llenarse de púas y limpiar con esmero. Impresionante como estaba de rico, fresquito y sabroso, se desacía en nuestros paladares, asomados al balcón del puente pudimos disfrutar de unas vistas que sorprenden a cualquier visitante que entre arenales, caminos polvorientos y olivos, no sepa de la existencia de este río que mana agua y vida.


Nos montamos en la bici ahora para dirigirnos a la Hacienda de Torre Quemada, un emblema que nos indica que empezamos a adentrarnos en el mundo rural profundo que nos conduciría en línea recta siguiendo la Vereda Triana - Villamanrique al propio Parque Nacional de Doñana, porque no olvidemos que nuestra localidad en su término municipal forma parte del Pre-Parque Natural de Doñana.




La hacienda conserva reliquias de otros tiempos, como las torres de los molinos de aceite, y decimos torres, porque hay hasta dos, cuando lo normal no es más que una, maquinaria de labranza, una portada y una entrada blanqueada, y franqueada a izquierda y derecha por dos cañones que debieron ser armas defensivas, y en los Alfices de la puerta interior puede leerse Año de 1.708.






Entre olivos volvemos hacia Almensilla, no sin antes aprovechar el trazado de la polémica SE-40, símbolo de la burbuja inmobiliaria, las políticas desarrollistas descerebradas y el despilfarro que nos ha llevado a la situación actual en España. No hace falta decir la antipatía que despierta este atroz engendro de especulación y malversación, en definitiva delito ecológico, porque cuando el ser humano arrasa a su paso con millares de árboles, comunidades de seres vivos, y especies en serio riesgo de desaparecer, ya sabemos el resultado.

Llegamos a casa, y nuestra tablita de fortalecimiento y estiramientos, nos devuelve nuestra tranquilidad, armonía y sosiego, del que disfrutamos en el Espacio de Crecimiento y Desarrollo en Comunidad Enredando Encuentros.


En la comida unos días disfrutamos de una sardinada, y otros como hoy de una enlada y un plato de nuestra cuidada y refinada gastronomía, mijo con un salteado de verduras.

Después un merecido descanso, para combatir la calor, con nuestros ventiladores, y a continuación, Sara se dedica durante dos horas al estudio de las asignaturas que tiene pendientes.


Despúes nuestro rato de ocio lo dedicamos a montar nuestra primera cocina solar, en la que nos ayudan los abuelos, Iris siempre con su mirada atenta deseosa de aprender y compartir los momentos en familia, los/as vecinos/as desde el otro lado de la valla, dándonos conversación y planteándonos múltiples dudas.




Para finalizar la noche y antes de reposar sobre el colchón un día intenso y divertido, una suculenta cena, amenizada con un cine de verano en el que tuvimos la oportunidad de disfrutar de una película-documental muy recomendable que se ha hecho gracias a la aportación de muchas personas en el resto del Estado, Stop! Rodando el cambio, del que os dejamos el enlace: http://www.youtube.com/watch?v=hGqpf3RX0Ik#at=14, un poco de meditación y a disfrutar con Morfeo.

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